Nuestra conexión con el sonido es mucho más íntima que la que mantenemos, por ejemplo, con la luz. La luz es un absoluto físico que existe por su cuenta y riesgo y transita a sus anchas el vacío a una velocidad inaprehensible para nada corpóreo. Nos sentimos deslumbrados, no cuando nos abandona la luz, sino cuando nos ofusca o paraliza algo que nos sobreviene desde fuera, a lo que la luz sirve de vehículo metafórico. El sonido, en cambio, es un fenómeno mundano. Nace de vibraciones, fricciones y contactos materiales en y entre los cuerpos. También el nuestro. Aspiramos a la luz, pero somos sonido. También música.
Así puede expresarse la intuición que desarrolla en Escucha el neerlandés de nacimiento, aunque anglófono de adopción, Michel Faber, a quien conocíamos por las novelas Bajo la piel, Pétalo carmesí, flor blanca y El libro de las cosas nunca vistas, también publicadas en España por Anagrama. En Escucha revela, además, una maestría para el ensayo comparable, por ejemplo, a la de Geoff Dyer, a través de un tratado, de amplitud y profundidad admirables, sobre la multifacética relación que mantenemos con el sonido: desde el vínculo intrauterino con los ruidos ambientales hasta los retorcidos códigos en que se basan la estética y la apreciación musicales de las más diversas filiaciones.
Hay algo humanamente inquietante en el sonido que inspira afrontarlo a través del pensamiento literario. Ahí están novelas recientemente traducidas como Audición, de Ryu Murakami (MalasTierras, 2025), la homónima de Katie Kitamura (Sexto Piso, 2025) o Los que oyen, de Jordan Tannahill (Capitán Swing, 2025). Que un novelista consumado como Michel Faber se haya sentido llamado a pensar sobre el sonido a través de ese grado cero de la narrativa que es el ensayo es un elemento añadido al interés de este libro.
G.L.
Escucha. Nuestra relación con la música y el sonido
Michel Faber
Trad. del inglés por Mariano Peyrou.
Anagrama.
13.99 €
510 p.
ISBN: 978-84-339-4999-8
