«Mi anhelo por ti es como una rosa llena de espinas». Hay frases que parecen escritas para quedarse pegadas en la cabeza como una canción triste que una no sabe si quiere volver a escuchar. Esta, de El libro de la desaparición, resume muy bien la herida que atraviesa la novela de Ibtisam Azem: la memoria como algo hermoso, sí, pero también punzante. Muy punzante. La premisa es tan sencilla como brutal: un día, todos los palestinos desaparecen. Sin aviso, sin explicación, sin cadáveres, sin rastro. Y lo que podría parecer el argumento de una distopía se convierte en una reflexión durísima sobre la ocupación, el borrado y la forma en que una sociedad puede acostumbrarse a convivir con la ausencia del otro. A través de Alaa, de su cuaderno rojo y de los recuerdos de su abuela Tata, la novela reconstruye una Jaffa hecha de nombres antiguos, casas perdidas, calles cambiadas y olores que resisten más que los mapas. Frente a él aparece Ariel, su amigo israelí, que lee ese cuaderno tras la desaparición y se enfrenta, aunque sea torpemente, a todo lo que nunca quiso mirar del todo.
Lo más inquietante del libro no es que los palestinos desaparezcan, sino cómo reaccionan quienes se quedan: preocupados por los autobuses, los restaurantes cerrados, el trabajo que nadie hace. Como si el drama fuera que el mundo ha dejado de funcionar con normalidad, no que millones de vidas hayan sido borradas. El libro de la desaparición duele, pero duele de una manera necesaria. Es una novela sobre Palestina, pero también sobre la memoria, la culpa, el lenguaje y las ciudades que siguen hablando aunque intenten silenciarlas. Una rosa llena de espinas, exactamente eso, para siempre. C.G.M.
El libro de la desaparición
Ibtisam Azem
Las Afueras
18.95 €
276 p.
ISBN 979-13-991311-2-3
