El último ensayo del experto musical Guillermo Lorenzo es básicamente una carta de amor a los álbumes de vinilo y las tiendas de discos, pero una que va por el camino largo, como enviada por paloma mensajera, de Oviedo a Perth, partiendo de su parcela personal de una ciudad mediana capital de provincia periférica (aunque para él “una ciudad con tiendas de discos es una gran ciudad”) a las más alta fidelidad, a la filosofía aplicada, la antropología o la teoría de la relatividad asociada al asunto (“una tienda de discos es un agregado dinámico de materia”).
Probablemente Lorenzo podría suscribir lo que decía Berta García Faet en Corazonada: “He intentado decir esto con palabras difíciles, para disimular mi amor, mi negligencia”, pero su particular apasionamiento por esta forma de coleccionismo y de socialización le permiten desgranar los tintineos emotivos que le hacen viajar atravesando el Atlántico cargado de discos, así como las complejidades de los vinilos y las tiendas de discos como factores de rebeldía anticapitalista o epítomes de la resiliencia, y de la pérdida benjaminiana de aura en la época de la reproductibilidad técnica.
El cambio en la música por la forma de relacionarnos con ella sensorial y corporalmente por factores como la digitalización; los discos ficticios encontrados en novelas, o los estereotipos del vendedor y comprador de discos tratados a través de la reproducción de una conversación con una IA son algunos de los enfoques que se pueden encontrar en este libro.
Las estupendas ilustraciones en blanco y negro de Verónica Grech, con sus certeros mensajes asociados, completan un volumen que podría llevar el antieslogan “no es un libro necesario, pero es totalmente adorable”.
Cloruro de polivinilo
Guillermo Lorenzo
Ilustraciones de Verónica Grech.
Pez de Plata.
17.90 €
150 p.
ISBN: 979-13-992821-0-8
