Dos de las integrantes del grupo Contexto celebran veinte años de actividad. Su robusto catálogo las mantiene en lo alto de las editoriales independientes más influyentes en lengua española.
Habrá vivido muchas escenas emocionantes, de eso no hay duda, la cafetería del madrileño hotel Wellington, entre toreros, literatos y actores, pero pocas tan ilusionantes como la que selló a principios de 2008 el nacimiento del grupo Contexto de Editores.
Julián Rodríguez, cofundador de Periférica, los había ido llamando a todos uno por uno. Antes, Javier Cambronero, de la distribuidora UDL, ya les había puesto a todos en contacto. Entre los cafés del Wellington y los patés de cerdo ibérico que Julián iba sacando de su bolsa (un detalle muy julianesco, aseguran los testigos), surgió el flechazo que afianzó la relación entre iniciativas tan diferentes como Libros del Asteroide, Impedimenta, Sexto Piso, Periférica y Nórdica (por aquel entonces estaban también Barataria y Global Rhythm).
“No se nos había ocurrido que éramos tan pequeños que no podíamos ir de manera individual a la Feria del Libro de Madrid”. Es la primera nota al margen de Diego Moreno (Madrid, 1976), alma máter de Nórdica. Conoció en persona a Paca Flores (Don Benito, 1975), compañera de Julián en Periférica, poco tiempo después de esos cafés, un fin de semana en la caseta que, por primera vez, todos ellos compartían en el parque de El Retiro.
Fue uno de los primeros hitos del proyecto Contexto, pero su modus operandi va mucho más allá: engloba tareas conjuntas en ámbitos tan imprescindibles como la exportación, la comunicación o el marketing (incluyendo dos campañas al año -navidad y verano- en librerías).
Nórdica y Periférica echaron a andar en 2006. Veinte años después, lunáticos y artesanos de los libros los dos, recuerdan las mejores jugadas desde la tranquilidad (o no) del trabajo bien hecho. La fotografía más nítida de lo complejo que resulta mantenerse en la rueda editorial es que después de todo este tiempo, y con un catálogo tan robusto, lleno de éxitos y prestigio, Paca reconoce tener dudas cada mes. “Estás empezando de cero casi cada vez. No tengo la seguridad de que esto vaya a durar veinte años más. Voy a hacer todo lo que esté en mis manos y voy a dejarme la piel, pero hay una competencia atroz, muchos libros y poco espacio”.
Uno se va metiendo en esta rueda (Nórdica publica treinta y cinco títulos por año, y Periférica, veinte) casi de manera inconsciente. “Te mantienes porque pedaleas y no miras, no te paras”, admite Diego. “Si te paras un día y empiezas a pensar en lo que es este trabajo, te asustas”. Y eso que prácticamente todo estaba a favor de obra cuando aparecieron las editoriales de Contexto: cariño incondicional desde las librerías, la prensa, las instituciones y los lectores.
Mantener el ánimo intacto y el buen rollo entre los cinco actuales componentes del colectivo es uno de los grandes secretos de su envidiable funcionamiento. Enrique Redel (Impedimenta) es, según Diego, el apasionado de sus libros, el gran vendedor; Luis Solano (Libros del Asteroide) es la cabeza empresarial clara. Santiago Tobón (Sexto Piso) es la conexión latinoamericana, la visión de la otra orilla. Periférica, en palabras de Diego, es el cuidado por el catálogo, medido y trabajado. ¿Y quién es Diego Moreno y qué es Nórdica? De esa definición de encarga Paca: “Una persona audaz con un proyecto, de libros impresionantes, que a priori era complicado”.
Nuevas reglas del juego
De las primeras cosas que tuvo claras Diego al frente de Nórdica fue que en cuanto saliera de la imprenta el primer libro se iba a recorrer España de librería en librería con su maleta. Había sido librero y conocía cómo funcionaba el mercado español. “Sabía que así iba a crear un vínculo que se iba a mantener. Y les iba a poder contar lo que era Nórdica; porque contarlo por correo electrónico es muy difícil”.
Otros colegas de Contexto, incluida Paca, se echaron a la carretera también. Son conscientes de que cambiaron las reglas del juego. “Nuestros maestros eran grandísimos editores, que publicaban cosas maravillosas”, indica el madrileño, “pero que entendían que un editor estaba en su oficina, trabajaba, editaba y ya está”.
Tirando de mentalidad de clase obrera, estos viajes eran “una manera de empezar la resistencia, que sabíamos que iba a ser larga”. Intuían que un librero te puede salvar un libro, y que “la única manera de vender un libro de verdad es que un librero se enamore de él”. No se puede negar que tienen, a base de gasolina y buenas elecciones, a casi todos de su parte.
Libros malditos y cambios importantes
Veinte años publicando dan para muchas alegrías y una larga lista de sufrimientos. Uno sufre por lo que más quiere, y le duele lo que más ama. Hay libros que no fueron, libros olvidados o libros que se enquistan. Periférica tiene títulos apuntados esperando su momento desde hace quince años, ideas que algún día podrían ver la luz, porque todavía nadie los ha publicado y nadie (excepto ellos) los van a publicar. Por su parte, ha habido libros en los que Nórdica ha trabajado durante seis años, sobre todo los ilustrados. Irremediablemente, algunos libros se atascan. Para eso hay un truco: “Cuando al libro le das su tiempo, generalmente funciona”, cuenta Diego.
Existen, por supuesto libros malditos a los que se los coge cariño. Libros que ya son de culto. En esa lista de enormes obras de vida corta no puede faltar Falla humana, de Diamela Eltit, que es una de las voces imprescindibles de la literatura en español. En el texto, la autora chilena habla sobre el desmantelamiento de una pequeña colonia porque una gran empresa ha comprado el terreno. “No conseguimos que funcionara”, se lamenta Paca.
Hay un ejemplo en específico que hace daño a Diego, aunque lo explique entre risas. Un libro titulado Quién, qué, cuándo. Nórdica compró los derechos con entusiasmo y el editor se dijo a sí mismo “vamos a arrasar”. Tenía clarísimo que ese lanzamiento “iba a ser la leche”, porque “además era precioso”. Ahora mira hacia otro lado y baja la cabeza cuando pasa por la distribuidora y ve la pila de ejemplares arrinconados. “Madre mía, qué hostia nos dimos con ese libro”.
Paca se anima y recuerda otro libro, todavía más maldito: La noche del 4 al 15, de Didier da Silva, publicado de 2021. “Increíble, original, con datos curiosos, gracioso”, señala, para luego reconocer amargamente que “no se comió nada el pobre…”.
Son pasajes que han quedado para la historia de dos editoriales que han abierto el camino a muchas otras y que siguen resistiendo dos décadas después. Hoy conmemoran la efeméride con calma, tratando de comprender el estado actual de las cosas, del mercado, de la gente.
Cambios ha habido, desde luego. El más importante es que ahora Paca, siempre bien rodeada de colaboradoras, dirige Periférica en solitario. Lo que pensaría Julián (falleció de manera repentina en 2019) de este vigésimo aniversario nos lo podemos imaginar: cuando tan solo llevaban cinco años de aventura montó en la FNAC de Callao un minifestival de música a modo de celebración, con actuaciones de The New Raemon, Sr. Chinarro, Francisco Nixon y El Hijo (Abel Hernández). “Tengo muy presente su espíritu aún hoy”, asegura su compañera, en pequeños detalles: una portada, o cuando consiguen los derechos de un buen libro. Se lo sigue contando: “Esto seguro que te mola”, le dice, en conversaciones imposibles, mientras sigue dudando y empezando de cero todas las veces.
