Además de su dimensión comercial, la feria se ha reafirmado como espacio de análisis y reflexión para los profesionales del libro. Las charlas, debates y presentaciones han reunido a 3.000 personas.
El Salón de Derechos de Liber ha sido posiblemente una de las grandes atracciones de esta edición en la Fira de Barcelona, y el rincón más concurrido del evento. Una buena idea que se consolida. Este espacio ha registrado cerca de 800 reuniones previamente agendadas entre editores, agentes literarios y responsables de compra de derechos.
A estos movimientos se han sumado 4.500 entrevistas de negocio impulsadas a través de los programas de internacionalización de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), en colaboración con diferentes entidades y organismos oficiales. Estas iniciativas han traído a Barcelona a compradores, distribuidores, bibliotecarios, prescriptores y agentes editoriales de 70 países.
Para el presidente de la FGEE y del comité organizador de Liber, Manuel González, «la fortaleza de Liber no se mide únicamente por las reuniones celebradas o los acuerdos alcanzados, sino por su capacidad para reunir al ecosistema del libro y generar conocimiento compartido. La feria ha vuelto a demostrar que el sector editorial español es dinámico, innovador y tiene una clara vocación internacional».
Liber ha cumplido las previsiones de asistencia al reunir a 9.100 visitantes profesionales en el recinto de Gran Vía de Fira de Barcelona (cifra similar a la del año pasado). Además de su dimensión comercial, se ha reafirmado como espacio de análisis y reflexión para los profesionales del libro. Este año han participado cerca de 250 expositores de 19 países. Las charlas, debates y presentaciones, tanto en las salas (del piso superior) como en el espacio Ágora (en el centro del pabellón) han reunido a 3.000 personas.
