Desde que la editorial Losada publicó por primera vez El Aleph en 1949 han sucedido multitud de acontecimientos, el primero de ellos, el primero de una serie infinita, la propia publicación de El Aleph. Desde entonces, tanto el libro como su autor han devenido en canónicos, esto quiere decir que El Aleph se ha convertido en uno de esos libros con primera vez. Uno de esos libros que se descubren en un momento determinado de la vida y que, de un modo u otro, te acompañan para siempre. Un clásico, en definitiva, compuesto por 17 cuentos (trece en la primera edición, cuatro más añadidos en 1952), la mayoría de carácter fantástico, a juicio del autor, excepto dos: «Emma Zunz» y la «Historia del guerrero y la cautiva».
En el «Epílogo» y la «Posdata de 1952» Borges escribe una breve nota de cada uno de los relatos contenidos en el volumen, declarando sus orígenes e influencias —Borges crea a sus precursores—; en ocasiones, define también qué cosa es, o quiso ser, el texto. Por ejemplo, describe «El inmortal» como «bosquejo de una ética para inmortales»; «Los teólogos», como «un sueño más bien melancólico sobre la identidad personal»; «La otra muerte», como «una fantasía sobre el tiempo». En su célebre relato «Beneficios y maleficios de Jorge Luis Borges», Monterroso propone un decálogo de consecuencias benéficas y maléficas del encuentro con Borges. Una de las benéficas es «descubrir que uno es inteligente, puesto que le gusta Borges». Lo cierto es que emociona pensar en nuevas generaciones de lectores dejándose embriagar por las bellísimas estructuras narrativas de Borges que, como el sótano de la vivienda de Carlos Argentino Daneri, encierran, en ocasiones, la precisa fórmula de la eternidad, de la identidad, del infinito.
El Aleph
Jorge Luis Borges
Alfaguara
17.90 €
192 p.
ISBN 979-13-87846-11-4
