Cuestiones de gustos y ventas aparte, My Bloody Valentine (MBV) es una de las pocas bandas comparables a las verdaderamente rompedoras de los años sesenta (The Beatles, The Byrds o The Beach Boys) en términos de impacto sobre el curso de la música alternativa posterior. A pesar de unos inicios vacilantes (Kevin Shield pide que no se escuchen las grabaciones de MBV anteriores a 1987) y de haber funcionado un tanto al margen de la escena londinense del momento (la llamada «escena que se celebra a sí misma» de finales de los ochenta y primeros noventa), MBV acabó por consagrarse como referente esencial, con tintes legendarios, para las bandas más creativas a ambos lados del Atlántico desde la publicación de su segundo disco (Loveless, 1991) por el sello Creation.
A la mitologización de la banda han contribuido diversas leyendas urbanas, como la de haber dejado a Creation al borde de la banca rota con el interminable proceso de grabación de Loveless, y la parquedad de su producción musical, con un único disco desde 1991 (mbv, 2013) y la promesa, incumplida hasta hoy, de grabar otro más antes de cerrar su carrera. Con todo, si cabe hablar de un antes y un después de MBV es únicamente por la genuina obsesión artística de creación de texturas sonoras inauditas, en el más literal de los sentidos, que la banda consiguió inyectar al rock and roll. Esta manera de hacer rock, más centrada en la música que en la actitud, que hoy sintetizamos con la expresión «shoegaze», apenas ha sido objeto de estudios monográficos. De ahí el interés de este libro, que no es en absoluto una hagiografía de Kevin Shields y Bilinda Butcher, los dos grandes hacedores del sonido MBV, sino crónica, historiografía y crítica musicales del más alto nivel. G.L.
Convierte mi cabeza en sonido
Andrew Perer
Trad. del inglés por Javier Peleteiro.
Ondas del espacio.
21.95 €
294 p.
ISBN: 978-84-125449-7-8
