El narrador de Pruebas sin corregir es un corrector editorial que muestra su oficio mientras realiza una investigación sobre la muerte, supuestamente suicida, de su autor preferido, Niccolò Errante. La novela se presenta como un juego en el que el lector tiene que participar encontrando las diez erratas que hay por cada uno de los cien breves capítulos del libro (el ejemplar cuenta con muchas páginas finales donde anotarlas, y con las soluciones al final, si das la vuelta a las hojas) y seleccionar una errata por cada capítulo para unirlas al final formando un mensaje que le llevará a la solución de la investigación.
El corrector intercala sus pesquisas, que incluyen la descripción de todos los miembros de la editorial en la que trabaja, la que publica a Errante, la historia del autor en la editorial o conversaciones con unos u otros, con fragmentos de los textos variados, a veces extravagantes, cuyas erratas y errores tiene que corregir: dramas pequeñoburgueses, thrillers eróticos, memorias de un biólogo marino, novelas juveniles de ciencia ficción weird, ensayos de geopolítica o clásicos italianos, rusos o españoles. Además de muchas erratas como zancadillas para un texto participativo y autoconsciente, la novela contiene mucha literatura propia y ajena, en forma de citas, referencias y alusiones. La obra de Bartezzaghi es, en suma, una conjunción de errores muy atinados, un juego enigmático y algo rocambolesco para lectores activos y con ganas de disfrutar.
Pruebas sin corregir
Stefano Bartezzaghi
Traducción del italiano por Germán Veritens.
Seix Barral.
19.90 €
208 p.
ISBN: 978-84-32250-88-0
