Los relatos presentes en esta colección de Jaeggy son obras maestras de furia y contención. La mayoría son muy breves, apenas unas pocas páginas, con frases cortas y limpias. En uno de los cuentos, “Soy el hermano de XX”, el susodicho hermano siente que su existencia está dominada por el influjo de su hermana: “Mi hermana se muestra demasiado atenta cuando hablo. Me acecha. Tal vez esté escribiendo mi historia, mientras todavía no me he muerto como mis padres. Siempre he sospechado que uno de los dos murió por culpa suya”. En “Agnes”, un hombre reflexiona sobre su relación con una mujer que le ha dejado: “En aquel tiempo ella empleaba todavía las palabras. Pequeños regalos. Flores. La cortejaba. Ella tiraba las flores. Se reía de las palabras. No sabía qué hacer con los regalos”. El hombre ofrece al nuevo marido de su ex “el traje de novia, el anillo. Y algo que no puedo decir”.
Esta prosa franca y a la vez esquiva, marca de la casa, también aparece en “F.K.”, relato en el que una mujer busca a una amiga que ha escapado de un psiquiátrico. La mujer conoce a la tutora legal de su amiga, quien hace aflorar el sentimiento de culpa de la narradora y su miedo a un desenlace fatal de la situación.
Las historias escalofriantes y cautivadoras de El último de la estirpe nos invitan a reflexionar sobre la soledad, el arrepentimiento y, a veces, incluso sobre el amor. Es emocionante sumergirse en los mundos de Jaeggy, tan intensos que parecen a punto de desbordarse, lo suficientemente dominados como para no desvelar sus secretos.
El último de la estirpe
Fleur Jaeggy
Trad. del italiano por Beatriz de Moura.
Tusquets.
18.05 €
192 p.
ISBN: 978-84-9066-207-6.
