A finales del año pasado se anunció que Manos de pobre, obra de la artista gráfica Silvia Bezos (Valladolid, 1978), era la ganadora de la quinta edición del Premio Aristas de Novela Gráfica (PANG!), una iniciativa de la editorial Aristas Martínez, con la colaboración de la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Badajoz. El 20 de mayo llega a las librerías esta genuina e ingeniosa relectura de la meritocracia y los privilegios de clase.
1/ ¿Lo de Manos de pobre es un poco reír por no llorar?
El tema de que haya un poquito de humor de por medio es un intento de aligerar un tema bastante sesudo, porque al final la desigualdad, la diferencia de oportunidades y la diferencia de acceso al conocimiento afecta a todo en la vida. La mujer protagonista es una persona un poco obsesiva y dedica su tiempo en el metro a reflexionar sobre todos estos temas, y se ve interrumpida por algunos sucesos que no dejan de existir por mucho que tú vayas entimismada.
2/ Nos dicen que hay que esforzarse mucho para conseguir las cosas, pero hay gente que tiene que esforzarse menos.
Eso está claro, es algo de lo que muchos somos conscientes, pero hay una nueva tendencia de hacernos creer otra vez, y siempre cala un poco, que cuanto más te esfuerzas, más probabilidades tienes de llegar a lo que quieras. Yo creo que este es el problema. En redes sociales, sobre todo en la machosfera, hay un filón tremendo con este tema, y no está de más recordar que hay diferentes tableros de juego para diferentes personas. Puedes tener un golpe de suerte, pero es muy extraño que lo tengas, porque de base las condiciones son desiguales e injustas.
3/ ¿Volcar todo esto en un cómic ha sido sanador? ¿Qué sensación te ha quedado después, cuando te has vaciado?
Obviamente no he dejado de pensar todo lo que pienso, pero me ha ayudado a reflexionar sobre todos estos temas desde otros puntos de vista. Desde los puntos de vista de gente menos privilegiada que yo y de gente mucho más privilegiada que yo. Me ha ayudado a canalizar el enfado. Yo canalizo mis enfados a través de lo artístico. Me ha ayudado mucho en ese sentido.
4/ El escenario es el túnel del metro, donde la clase trabajadora se mira a los ojos cada mañana, con legañas.
Para mí era importante hablar de lo monótono de la vida del trabajador; en este caso de la trabajadora. Prácticamente todos sus días (trabaja seis días a la semana) son iguales. El viaje en metro, que todo el rato el escenario fuera el mismo, me parecía muy monótono. Y efectivamente es un lugar donde la desigualdad es muy patente: hay gente que no ha pisado el metro en su vida ni lo pensará nunca.
5/ ¿Cuáles fueron los cómics que te hicieron abrir los ojos de pequeña o de adolescente?
Yo de pequeña era fanísima de Mortadelo y Filemón, de 13, Rue del Percebe, como cómics más infantiles, pero cuando llegué a la adolescencia me sentí un poco fuera. El cómic en general estaba bastante masculinizado y me costaba encontrar qué leer. Hasta que con diecinueve o veinte años me regalaron Fun Home, de Alison Bechdel, y flipé. Para mí eso fue un punto y aparte. Es el cómic que me cambió la vida. Hubo una explosión de novela gráfica que era diferente a lo que conocíamos.
6/ Ahora con este premio la cosa se ha puesto seria. De repente, estás en imprenta. ¿Qué planes hay?
Un poco seria, sí, porque yo esto lo hacía para sacarme mis demonios. Presentaremos en Badajoz, porque la editorial es de Badajoz, y luego presentaremos en Madrid, en Valladolid también, y supongo que en más sitios.
