Pedro Ojeda, su director, señala que la pluralidad es una de las fortalezas del evento, e insistirá en ello en próximas ediciones: “Es una marca de su personalidad frente a otras ofertas”.
La 59ª edición de la Feria del Libro de Valladolid ha bajado las persianas de sus casetas en la plaza Mayor y el balance, según la organización, no puede ser más satisfactorio. Aprovechando el clima veraniego, lectoras y lectores han visitado a autores, libreros y editores, con especial buen ambiente durante los dos fines de semana, y la más de cien actividades programadas (presentaciones de libros, mesas redondas, encuentros de autor, cuentacuentos e incluso música) han contado siempre con una muy buena asistencia de público.
Entre el viernes 29 de mayo y el domingo 7 de junios, la capital pucelana ha sido marco de debates sobre el tema central de la Feria, la huella de la cultura española en América, pero también sobre un concepto tan interesante como las nuevas ruralidades.
“Personalmente, me ha satisfecho mucho cómo el público ha aceptado la diversidad de la oferta”, celebra Pedro Ojeda, director de la Feria: “Junto a autores de gran impacto en ventas hemos tenido la presencia del ensayo, el aforismo, el teatro, la danza y una extensa programación de poesía”. La programación ha ideado con mucho mimo una mezcla de autores de relevancia nacional o internacional junto a lo mejor de la escritura local y regional, libros de las grandes editoriales junto a otros de sellos independientes. “Esta diversidad es una de las fortalezas de la Feria de Valladolid en la que quiero insistir”, reconoce Ojeda, “una de las marcas de su personalidad frente a otras ofertas”.
La Feria de Libro de Valladolid se cerró con un homenaje a Gustavo Martín Garzo, que agradeció el reconocimiento otorgado, y se centró en los libreros de la ciudad, a quienes definió como una figura “absolutamente esencial” dentro del mundo del libro. El autor destacó que son ellos quienes hacen posible que los autores lleguen a sus lectores y quienes, desde sus establecimientos, trabajan cada día para transmitir la importancia de la lectura. Asimismo, ha señalado que librerías y bibliotecas son auténticos “almacenes de sueños”, espacios en los que se conservan las historias, anhelos y experiencias de generaciones enteras a la espera de nuevos lectores que las descubran.
El año que viene, en incipiente hermanamiento con la Feria del Libro de Sevilla, los diez días de evento estarán muy centrados en la Generación del 27. Por otra parte, la idea de la organización es generar más eventos a lo largo del año, para que la Feria del Libro de Valladolid ayude a agitar el mundo cultural local, y aumente su calado y presencia en la ciudad.
