El 10 de marzo de 2026, a los 87 años, falleció Alfredo Bryce Echenique, uno de los autores peruanos más importantes de la literatura contemporánea. Esta es la despedida de Publishers Weekly.
Lo vi por primera y única vez en una presentación dándole pena a la tristeza. Menudo y encantador, charlaba de esto y de aquello con cuantos se acercaban a saludarlo. Yo no me atreví a hacerlo, porque bien mirado no tenía nada que decirle. ¿Qué le iba a decir? Hola, Alfredo Bryce Echenique, renombrado escritor peruano nacido en 1939, con el permiso de usted déjeme decirle que le admiro, le admiro mucho, sobre todo, pero no exclusivamente, por el sentido del humor que rebosan sus novelas, las he leído todas, sus novelas, y las he plagiado, bueno, en realidad no todas, solo algunas, la de Julius y la de Martín Romaña, con esas dos es suficiente, ¿no?, con esas dos novelas se puede fundar un linaje, usted lo ha fundado, y por eso yo las he plagiado, bueno, he plagiado algunas cosas nomás, el tono, el idiolecto, la cadencia, cosas sin importancia, todos los escritores son unos ladrones, salvo los escritores pobres.
Un joven que estaba bebido interrumpió mi soliloquio. Quería saber si yo era el autor ese del libro aquel. Nanai de la china, quise responderle, pero obvio dije que sí, que claro, aunque por entonces solo era un autor de obras inéditas e infames como las de Pancho Marambio. La presentación siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Al terminar, me largué a beber whiskies con el joven ebrio que no paraba de hablar de Octavia de Cádiz. Recorrimos las calles del centro al grito de “Imprima, no deprima”. No recuerdo en qué momento llegué a casa y me dormí. Cuando desperté, estábamos en marzo de 2026 y Alfredo Bryce Echenique había pasado su último vía crucis. Nadie, como era su deseo, le esperaba en abril, aunque siga siendo cierto eso que dijo de que uno escribe para que lo quieran más.
