Publishers Weekly España conversa con el autor de Retratos literarios, editado por Nórdica con ilustraciones de Antonio Santos.
En el prólogo, Luis Landero te define como «un hombre que no parece cansarse nunca de vivir».
Luis es un viejo cómplice de este proyecto. En la presentación, digo que este libro nace de la amistad. No solamente de la mistad entre Antonio Santos, ilustrador, Diego Moreno, el editor, y yo; también de una red amistades que se han ido creando en torno al proyecto: libreros, lectores, presentadores… Landero es uno de ellos, fue quien buscó el nombre travieso de «marchamalines» a los pequeños libros que forman la colección original, jugando con el nombre de los añorados «crisolines» que editaba Aguilar. Landero nos ha presentado los seis o siete últimos libros de la colección, siempre ha sido extremadamente cariñoso con nosotros. Sus palabras en el prólogo son un regalo.
Retratos literarios, es, por tanto, una recopilación de estos «marchamalines».
Es un proyecto que nació hace once años de una manera muy accidental. Siempre hago un regalo a mis amigos por Navidad y aquel año se me ocurrió contar con Antonio Santos para ilustrar un texto que tenía sobre Pío Baroja. Diego Moreno, de Nórdica, se enteró de lo que nos traíamos entre manos y nos propuso convertir ese regalo navideño en un libro editado por ellos. De hecho, fue el regalo navideño de Nórdica a proveedores, lectores, etc. Disfrutamos tanto del proceso que nos propusimos hacer un segundo libro al año siguiente, conjurándonos implícitamente para seguir haciendo más los años sucesivos. Como algunos ejemplares están agotados o son muy difíciles de conseguir, a Diego se le ocurrió reunir todos en este libro, para celebrar los 20 años de Nórdica y los 10 de los «marchamalines».
Son diez años de «marchamalines», pero el libro incluye catorce retratos.
Las navidades pasadas se dio la casualidad de que se celebraba el centenario de Ana María Matute y de Carmen Martín Gaite, y el de Carmen Laforet había sido pocos años antes, por eso se nos ocurrió la idea de hacer un libro especial dedicado a esas tres escritoras, titulado Tres amigas. A las doce biografías añadimos otras dos, la de Proust y la de Onetti, mucho más breves, que habíamos hecho Antonio y yo, creo que también para algún regalo navideño.
¿De dónde provienen los estímulos para elegir a estos autores concretos?
Siempre discutimos un poco, porque hay muchísimos autores que nos gustan y nos interesan. Existe la leyenda de que soy yo quien impone el escritor de cada año, pero siempre hay un consenso entre los tres. Son autores que hemos leído, nos gustan y nos intrigan, porque hay mucho de descubrimiento propio, un lector de Kafka, Blixen o Pessoa puede pensar que sabe todo sobre ellos, pero descubrimos siempre muchísimos aspectos de su vida que desconocíamos.
Todos ellos tienen una vida azarosa o rasgos de personalidad insólitos alrededor de los cuales construyes tus narraciones biográficas.
Hay una frase atribuida a Flaubert que dice «para que una cosa sea interesante, basta con mirarla mucho tiempo». Me gusta mucho, porque es verdad. Creemos que sabemos todo sobre estos autores o sobre Delibes o José Hierro, pero cuando observas con atención, descubres esos rasgos tan interesantes. Por supuesto, hay vidas azarosas y aventureras, como las de Blixen o Zweig, pero también otras aparentemente tranquilas y rutinarias, como la de Delibes, pero siempre encuentras algo interesante, algo luminoso, algo que les convierte en personalidades singulares, quizás por el hecho de ser todos grandes escritores. Por otro lado, es cierto que no son biografías al uso, pero absolutamente todo lo que aparece en ellas está documentado.
